Antología de Mujeres Poetas de Colombia publicada en Bogotá por el sello Apidama



GRAN ANTOLOGIA DE POETAS COLOMBIANAS NACIDAS A PARTIR DE 1950

Estudio y selección realizados por Guiomar Cuesta Escobar y Alfredo Ocampo Zamorano y publicada bajo el sello de Apidama Ediciones, Bogotá 2014. 

Poemas de Antonieta Villamil en la antología: Versión inicial del poema: Lamentación por el poeta I-X (a Aurelio Arturo pensando en Emilia Ayarza), Versión final del poema Lunática entre antipoetas (a Nicanor Parra).

De acuerdo con Guiomar Cuesta, este libro es demostración del oficio de poetas que ellas han ejercido durante todas sus vidas. “También es clara y evidente la intención y el logos poético de cada uno de sus poemas. Su dicción es amplia y muy variada, con voces múltiples de gran riqueza. 

La evolución del nuevo canon poético está siendo impulsada hoy día, y desde hace muchos años, por las Mujeres Poetas, quienes actualmente producen y publican más que sus congéneres hombres. Con estos dos volúmenes de Poesía Colombiana del Siglo XX, escrita por Mujeres, se escribe una nueva historia de nuestra Literatura”.

Esta es, hasta el momento, la primera y más completa Antología publicada en Colombia, sobre sus mujeres poetas. Y no por ausencia de talento y producción poética, como podrán darse cuenta por las conclusiones de este libro, sino por la falta de reconocimiento y aceptación de la Mujer como poeta, que a pesar de los avances para ella en tantas áreas del conocimiento, así como su participación laboral en cargos directivos de alto rango, en la poesía aún no es considerada siquiera su publicación en Antologías en las cuales figuren los hombres poetas de nuestro país. 

Se trata del segundo tomo de la colección que incluye a las poetas nacidas o residentes en Colombia a partir de 1950.  Presentado en el Salón Tomás Carrasquilla en la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Según Guiomar Cuesta: “Con este tomo de Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por Mujeres se completa la labor iniciada en 2013, cuando fueron incluidas 84 poetas autoras de 454 poemarios publicados”. 153 mujeres poetas, nacidas entre 1950 y 1989 que a la fecha han publicado 500+ poemarios fueron incluidas en la gran antología de Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por Mujeres. 

En resumen, en los dos tomos fueron incluidas 237 poetas con 944 libros de poemas publicados. “Consideramos estas cifras como contundentes”, asegura Guiomar Cuesta. De las 153 poetas incluidas en la antología, 32 son oriundas de la Costa Caribe colombiana, 34 de la Costa Pacífica, 36 de Bogotá, 25 de Antioquia y el Eje Cafetero y dos de Santander. Así mismo, 16 poetas residentes en el exterior y ocho poetas fallecidas.

POETAS NACIDAS APARTIR DE 1950.

Esta Antología nace de muchas semillas y experiencias a lo largo de la vida poética de sus investigadores y compiladores. Por ejemplo, los contactos de Alfredo Ocampo Zamorano con el Grupo de la Revista Vivencias, de Cali, y el interés desde ese entonces, de hacer una gran Antología de Mujeres poetas, que debido al cierre de dicha Revista, nunca llegó a concretarse. Luego, los contactos con Claude Couffon en Cali, y Marie Chevalier en París, los cuales dieron como resultado la publicación de: Antología de poesía colombiana, editada por Cahiers de poetique et de poesie iberique et latinoamericaine, París, Francia, en 1977.

En 1987, Teresa Rozo Moorhouse se contacta con Guiomar Cuesta Escobar, a raíz de su viaje de investigación a Colombia, buscaba las mujeres poetas para su Antología: Diosas en bronces. Poesía contemporánea de la mujer colombiana. Irvine, 1995. Se inicia así el contacto de Guiomar con el Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo, al cual ha asistido durante 27 años consecutivos, con el propósito de conocer a fondo la poesía de las mujeres de nuestro país. 
 
Como antecedente inmediato está la publicación de nuestra Colección Antologías del Nuevo Milenio. Además, la larga investigación realizada para la publicación de nuestras dos Antologías sobre Mujeres Poetas afrocolombianas, en 2008 y 2010.

Es a partir de 1975, el Año Internacional de la Mujer, y de 1984, año de la fundación de los Encuentros de Poetas Colombianas del Museo Rayo, en Roldanillo, Valle, que se consolida la presencia y la participación de las mujeres poetas, como parte esencial de la poesía colombiana. 
 
Es nuestra hipótesis que los poemas y poemarios de las mujeres poetas colombianas y su poética, reflejan un nuevo camino para consolidarlas como partícipes en igualdad de condiciones, hacia un mayor liderazgo suyo en la poesía colombiana. Además demuestran por una parte, una más activa presencia de las plurales y diversas voces en la poesía colombiana, y por otra, su riqueza regional y multiétnica. Es la gran renovación de nuestra Poesía la que aquí proclamamos. Estimamos que con estos dos Tomos de Poesía colombiana del Siglo XX escrita por Mujeres, estamos contribuyendo a construir una nueva Historia de la Literatura colombiana.

Dentro de este conjunto constitucional de retazos, es importante entender las diferencias que en esta antología constituyen, no solamente la división en cohortes según la década de nacimiento, vinculada a las transformaciones históricas del siglo XX, sino también, su procedencia raizal. Por ejemplo, nuestras poetas antologadas de la Costa del Pacífico, representan una migración desde sus aldeas y pueblos, hasta los grandes centros urbanos abiertos a su educación universitaria.

Las poetas nacidas en los grandes centros urbanos, y al éstos crecer van encontrando una nueva visión que se refuerza con la apertura de la educación universitaria para ellas, luego del Año Internacional de la Mujer, y los Movimientos de liberación femenina, los cuales afectan a todas las poetas aquí seleccionadas. Así mismo, esto sucede con el gran impacto del Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo.

En resumen son dos perfiles muy diversos que se plasman especialmente en los últimos 25 años del siglo XX: El primer perfil estaría representado por la actividad de algunos grupos herméticos de poetas varones, que desdicen de la mayoría de sus por ellos marginadas colegas mujeres; y que no siempre, pero en muchos casos llevarán al desasosiego que se describe en la visión del rumbo de la poesía colombiana, según ellos escrita principalmente por sus colegas hombres poetas, dentro de un canon poético que desciende de las confrontaciones entre las diferentes cohortes y agrupaciones poéticas masculinas, las cuales insistimos, y con algunas excepciones, han pretendido imponer su perspectiva unilateral, a espaldas de la realidad de la Poesía colombiana del siglo XX escrita por mujeres.

Y el segundo perfil está conformado por las mujeres poetas colombianas aquí antologadas, con su doble perspectiva humanística. Por una parte de visión y orientación valorativa de liberación y apertura más allá de todo canon. Y, por otra, de absorción y asimilación a las realidades del mundo postmoderno, a la revolución informática y a la globalización.

LAS AUTORAS 

Radicadas en el exterior
Amparo Lucía Ramírez Rivera (Amparo Flury). Nació en Bogotá y reside en Suiza.
Andrea Naranjo Merino. Nació en Cali y reside en los Estados Unidos.
Ángela García Nació en Medellín y reside en Suecia.
Antonieta Villamil. Nació en Bogotá y reside en Los Ángeles, California, América Norte.
Clara Eugenia Ronderos Torres. Nació en San Gil, Santander; y reside en Estados Unidos.
Elizabeth Constaín Ruales. Nació en Popayán y reside en Ecuador.
Elsa Moreno Pizarro. Nació en Bogotá y reside en California, Estados Unidos.
Flavia Falquez. Nació en Barranquilla y reside en Granada, España.
Lauren Mendinueta. Nació en Barranquilla y reside en Portugal.
Luisa Ballesteros Rosas. Nació en Boavita, Boyacá. Radicada en París, Francia.
María de los Ángeles Popov. Nació en Roldanillo, Valle. Radicada en los Estados Unidos.
Mayra Margarita Mendoza Torres. Nació en Cartagena y reside en Buenos Aires, Argentina.
Miryam Alicia Sendoya Guzmán. Nació en Ibagué, y reside en Santiago de Chile.
Myriam Montoya. Nació en Bello, Antioquia; y reside en París, Francia.
Pilar Zalamea Kimbrell. Hija de colombianos. Nació en Nueva York, Estados Unidos.
Sonia Solarte Orejuela. Nació en Cali y reside en Berlín, Alemania.

De Bogotá DC: Amparo Osorio, Ana Fernanda Mendoza, Camila Charry Noriega, Carolina Dávila, Carolina Gómez Gómez, Claudia Aguilera Neira, Cristina Maya, Eugenia Sánchez Nieto (Yuyín), Gloria Díaz Salom, Luisa Fernanda Trujillo Amaya, Luz Ángela Caldas, Luz Helena Torres, María Clara González de Urbina, María Gómez Lara, María Mercedes Lafaurie Villamil, María Tabares, Matilde Frías Navarro, Paola Cataño, Patricia Rey Romero, Renata Durán (María Victoria Durán Restrepo), Rocío Cabanzo de Ponce de León y Sandra Uribe Pérez. Así mismo, las poetas nacidas fuera de la capital, pero residenciadas en ella: Ana Mercedes Vivas, de Cali, Beatriz Restrepo, de Medellín; Georgia Kaltsidou, de Thessaloniki, Grecia; Graciela Maglia, de Bahía Blanca, Buenos Aires; Guiomar Cuesta Escobar, de Medellín; Jenny de la Torre Córdoba, de Barranquilla; Lilia Gutiérrez. Riveros, de Macaravita, Santander; Liliana Gastelbondo Bernal, de Ibagué; Luz Helena Cordero Villamizar, de Bucaramanga; Luz Mary Giraldo, de Ibagué; Mery Yolanda Sánchez, de Guamo, Tolima; Piedad Bonnett, de Amalfi, Antioquia; Sonia Truque, de Buenaventura; y Yirama Castaño Güiza, de Socorro, Santander.

De Antioquia: Catalina González Restrepo, Claudia Cecilia Trujillo Barrera, Conny Rojas, Cristina Toro, Eliana María Maldonado Cano, Gloria María Bustamante, Gloria Posada, Inés Posada, Liana Mejía, Lucía Estrada, María Berenice Pineda, María Cecilia Muñoz Galeano, María Elena Quintero, Marta Quiñónez, de Apartadó; y María Clemencia Sánchez, de Itagüí. Así mismo, las poetas nacidas fuera de Medellín, pero residenciadas en ella: Lucía Donadío, de Cúcuta; Esther Fleisacher Cohen, de Palmira, Valle; Laura Camila López Velázquez, de Bogotá; y Anna Francisca Rodas (Tuti), de Puerto Mosquito, Cesar.

De Atlántico: Carmen Peña Visbal, reside en Bogotá; Everlyn Damiani Simmonds, reside en Bogotá; Lilián Pallares, Lya Sierra González, Martha Alonso Osorio, Mónica Gontóvnik, Mónica Saad, Nora Carbonell, Nora Rosado Puccini, Susana Jiménez Palmera, Tallulah Flórez y Ubaldina Díaz Romero.

De Bolívar: Dora Isabel Berdugo, Eva Durán, Hortensia Naizzara Rodríguez, Lidia Corcione Crescini, Nena Cantillo, Ruth Patricia Diago Suárez, Tania Maza Chamorro, Muris Cueto Mercado, de San Cristóbal; y Solmery Cásseres Estrada, de Palenque de San Basilio.

De Córdoba: Ela Cuavas, Gudiela Milena Paternina y Clavelia Arana del Rosal, nacida en Costa Rica.

De La Guajira: Betsy Barros Núñez, Lindantonella Solano Mendoza y Solenys Herrera Fernández.

De Magdalena: Monique Facuseh.

De Sucre: Alexandra Adress Guzmán (Betty Garcés), de Tolú; y Margarita Vélez Verbel, de Corozal.

De Santander: Idania Ortiz Muñoz, de Bucaramanga; y Andrea Cote, de Barrancabermeja.

De Caldas: Ana María Gómez (Penélope), Ana María Robledo Jaramillo y Juana María Echeverri Escobar.

De Quindío: Martha Elena Hoyos, de Bucaramanga; y Bibiana Bernal, de Calarcá.
De Risaralda: Colombia Truque Vélez, nacida en Bogotá.

De Valle del Cauca: Adalgiza Charría Quintero, Alba Lucía Tamayo García, de Tuluá; Amparo Romero Vásquez, Ana Milena Puerta, Ana Milena Lucumí, Clara Schoenborn, Cristina Eugenia Valcke Valbuena, Elizabeth Vejarano Soto, Elvira Alejandra Quintero, Gloria María Medina Jiménez, Julia Simona Guerrero (Alba Ximena Gutiérrez Santander), Lyda Cristina López, de Ginebra; María Elena León García, de Versalles; María Fernanda Ceballos Calvache, María Teresa Casas Figueroa, Martha Cecilia Calle Gaviria, de Sevilla; Margarita Mejía, de Palmira; Meisy Correa Hernández, de San Pedro; y Orietta Lozano. Así mismo, las poetas nacidas fuera de Cali, pero residenciadas en esta ciudad: Ángela Tello González, de Santander de Quilichao; Judith Rodríguez Castro, de Tocaima, Cundinamarca; Martha Patricia Meza, de Salamina, Caldas; Mercedes Mejía, de Barranquilla; Natalia María Ramírez López, de Bogotá; Patricia Inés Jaramillo Tangarife, de Bolívar; y Elcina Valencia Córdoba, de Puerto Merizalde, Buenaventura.
De Cauca: Hilda Inés Pardo, Mary Edith Murillo y Matilde Eljach.

De Nariño: Lydia Inés Muñoz (Anacaona), Myriam Jiménez Quenguan, Piedad Figueroa, de San Pedro, Potosí; Martha Cecilia Ortiz Quijano, de Tumaco; y María Isola Salazar, de Túquerres. Reside en Bogotá.

Fallecidas: Amparo Marín López (Cali, 1960 - Cali, 1999); Belén Morillo (Galicia, España - Bogotá, 2001); Yvonne América Truque (Bogotá - Canadá, 2001); Liliana Cadavid Sanmiguel (Bogotá, 1960 - Bogotá, 2006), Clemencia Tariffa (Cesar, 1959 - Santa Marta, 2009), Edelma Zapata Pérez (Cesar, 1954 - Bogotá, 2010), Marta Sepúlveda (Bogotá, 1957 - Bogotá, 2010), Piedad Morales (Puerto Berrío - Medellín, 2012).

Migración del Canto: Poetas de Los Ángeles Sin Permisos Ni Fronteras. Poesía Féstival: Revista 2013. Año DOS de la Primavera de La Galaxia.



POESÍA FÉSTIVAL. Revista 2013 Año Dos Primavera de la Galaxia. 

Migración del Canto Poetas de Los Ángeles Sin Permisos Ni Fronteras. 

Poemas de Antonieta Villamil: Páginas: 26-28. 

Versiones finales inéditas de los poemas: Jarabe de fumo encantado con zapatos verdes y Trueque de América Malinche.


21 POETAS POR LA PAZ / 21 POETS FOR PEACE edited by Leticia Luna


 


21 POETAS POR LA PAZ / 21 POETS FOR PEACE edited by Leticia Luna and published in Mexico by UJAT and La Cuadrilla de la Langosta in 2016. 

Poemas de Antonieta Villamil: Páginas-Pages 111-116. 

Versión final de poemas escritos originalmente en Español. 
Originally written in Spanish, finished version. 

Poema País Al Viento (prosema en 10 partes, anécdota, novena y décima).

País Al Viento

novena con anécdota y décima de encantamiento para levantar tierra

 

Anécdota

 

Más un guiñapo

del desencanto que triste,

aquel joven dijo: mire seño,

yo no pido limosna;

no quiero nada para mí.

 

A quienes amé y lo que pude

haber tenido, todo lo perdí.

 

Usted que sabe decir las cosas,

vea… escúcheme, escriba

una novena por el desplazado…

 

Y se alejó.  Me pregunto

si escuché mal y habrá

querido decir novela...

 

Esto es, lo que al reconocerme

en su rostro, sus ojos,

vislumbro y escribo para invocar

y provocar el cambio.

 


Primera

  

Llegamos a estas tierras trayendo a cuestas

en azarosos funerales el destierro.

 

Llegamos de luto blanco, pantalón,

guayabera, pañuelo de soga roja al cuello,

disimulando en inciertas nupcias la tristeza.

 

Vamos llegando tan cercados de tan lejos;

uno por otro     y deshechos

en sangrienta urdimbre de anécdotas.

 

Segunda

 

Despojados celebramos, una ceniza de paz

para que resplandezca, luna deshabitada

entre orquídeas, tequila y aguardiente.

 

Luna desierta a quien ofrecemos

plasma de exilio en sangría de mora

para aliviar esta sed de rabia,

más rancia que el hambre.

 

Trasplantados atestiguamos por ella.

La celebramos brizna en paz,

hija violentada de un país al viento.

 

Tercera

 

Una sobra la paz,    esposa quebrantada

de un país al viento, verla a merced

de una jauría que a puño falso,   positivo

le improvisa frenética orgía de huesos.

 

Luna desplazada verla bailoteando,

cumbia y corrido de violenta saga, 

mapalé y joropo de distantes amores. 

 

Saberla desamparada intentando

un tango en despedidas sin regreso.

 

Cuarta

 

Para ella,     la paz; buscamos

un rostro en todos los rostros.

Escuchamos al hombre del acordeón,

narrar el vallenato de este viaje 

a los infames países del abandono. 

 

Los países de la huída que levantan

una nube cubriendo los zapatos,

los pulmones, la mirada;

con la fina materia del desarraigo.

 

Y a tararear un mariachi en rock-and-roll

en desahogo, se asimilan nuestros pies, 

sobre una nube de tierra levantada a fuerza

de zapatear   contra el paso de la muerte.

 

Quinta

 

Llega adonde te lleven las líneas en tu mano,

dicen tus estrellas.    En puño cerrado

contra el pecho, llevas el olor de tu tierra

mezclada a la ceniza de tus muertos.

 

Llaga de tierra desplazada hecha zapatos

después de un largo viaje.

 

De tu tierra   una nube de impunidad

va encubriendo en saga

de interminable plasma los telediarios.

 

Por la paz este aullido de memoria,

se baraje a entonar una canción

que levante tierra, a tu país al viento.

 


Sexta

 

 

Y alzando tierra a este país al viento,  

un guiño de sal te atrapa la mirada,

cuando el olor a pincho y patacón,

te devuelven los paseos

por las ricas tierras de la patria.

 

El aire, un torbellino de pandequeso

y almojábana, sol de choclo

y lunita empanada de maíz blanco

entrando a las bocas.

 

Nos devuelve a la infancia,

el nostálgico almíbar de arequipe

sosteniendo la fragilidad de una oblea.

 

Cuánto extrañaríamos las sencillas cosas.

 

Séptima

 


Cuánto extrañaríamos blanca pulpa

de guanábana, un pintao con pan

fresco, jugo de tomate de árbol.

 

En tierra extraña encontrar entre

especies disecadas, una pitaya.

 

Y a la paz, boca para esta sed

de permanencia, sorprenderla,

mirando por el rabillo del ojo

en blindada inapetencia.

 

Sin hambre, la paz,

jugando a rompercabezas.

 


Octava

 

 

No se te antoje esponjado de curuba

o tan siquiera agua raspada

que tendrás que beber a escondidas

la enjuagadura de la distancia.

 

Y es que a la paz hay que prenderla,

hay que arrebatarla de sed sin armarla

de guiñapos, sin inventarle botellas vacías

en mar de cuchillos y espaldas.

 

De otra manera la paz, habrá

de sorprendernos, masacre de flor común

a moscardones en fosa de bocas abiertas.

 


Novena

 

 

País al viento

levantemos huracán de sed y hambre,

por esta paleta de lulo

en petardo cáustico que es la paz,

 

para ingerirla y reinventarla paso a paso,

aunque nos carbonice el alma,

aunque nos desaparezca las manos y el habla.

 

Levantemos tierra a pulso, a tientas,

de memoria, de la forma que sepamos.

 

Levantándola, ay país al viento.

Levantemos tierra levantándola…

 


Décima

 

 

Este encantamiento levante tierra.

Nade en agua de un solo río varias veces,

se queme varias veces en llamas

del mismo fuego;     sobreviva

todas las conflagraciones.

 

Antes de mirar hacia atrás,

con la fuerza urgente de su nombre diga:

 

“la ceniza escriba” y arda lento

peñón de tiempo en la sal,

mar suspendido preñado de memoria.

 

Hecho canción o escrito a mano, depurado

en su propio fuego, inspire cambio

 

y quien lo escuche o lo lea, actúe

por la paz, lleve en la boca este hechizo

de magia azul,  

                        así sea…


 



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